El día domingo 27 de julio, se registró a 3 kms de la Villa de Barillas, un trágico accidente que cobró la vida de 4 personas y varios heridos, se desconoce exactamente las causas que lo provocaron, pero existen varias versiones.

La Policía Nacional Civil tenía un puesto de control ubicado a unos 3 kms del municipio en la salida hacia Huehuetenango, en dicho puesto se estaban revisando que los buses extraurbanos tuvieran su papelería en orden, así como también que los conductores estuvieran debidamente acreditados con su Licencia de Conducir.

A eso de las 8 de la mañana, el microbus identificado con la placa: C-740BHV iba siendo conducido por un menor de edad, (según las versiones que se manejan entre la población), quien aparentemente no tenía licencia de conducir. Según algunos testigos, los policías invitaron a bajar del bus al menor para solventar la situación, quien (nervioso) dejó sin ningún tipo de freno el microbus, el cual se fue por un barranco de aproximadamente 40 metros de profundidad. Dejando un saldo de 4 muertos y varios heridos, quienes fueron trasladados a la Clínica Bethesda por los mismos policías, quienes luego de hacer varios “viajes” fueron sorprendidos por las personas que ya se habían reunido en el lugar y enardecidos por los hechos, trataron de lincharlos y quemaron la patrulla policíaca con placas: HUE-029. Pero aún no conformes, saquearon y destruyeron parcialmente la subestación policíaca ubicada en tercera calle y quinta avenida de esta Villa.

¿Quien es el culpable de tragedias como ésta?

Sin duda, es la pregunta que todos nos hacemos. Pero así como compleja es la pregunta, más compleja es la respuesta. Tomando aisladamente los hechos que se dieron, podríamos decir que las dos partes tuvieron cierta culpa. La Policía Nacional Civil, por establecer un puesto de Control alejado del casco urbano (lo cual da lugar a dudas sobre su accionar) y los pilotos y dueños de microbuses irresponsables que se dedican a transportar personas hacia las aldeas cercanas, sin ningún tipo de seguro de vida (el cual es obligatorio en el transporte extraurbano) sino que se dan el lujo de no tener la licencia de conducir que por ley deben tener.

Pero si llevamos los hechos un poco más lejos, podríamos decir que existe también mucha irresponsabilidad por parte de nuestras autoridades (policíacas y municipales) en el ordenamiento del transporte hacia las aldeas. Quienes han sido incapaces desde hace muchos años, de trasladar a las personas de los mercados municipales ubicados en la zona 4, hacia la terminal de la zona 6.

Es realmente lamentable la situación en la que se encuentra la población, porque la ola delicuencial ha crecido y ahora las personas toman la ley por sus propias manos, y luego de esta situación, la Policía Nacional Civil no estará presente para tratar de frenar la violencia.

Lo peor de todo es que las personas actúan creyendo que hacen un bien, destruyendo vehículos y edificios de la fuerza pública, pero en lugar de eso causan daños y pérdidas que al final, todos pagamos con nuestros impuestos.