“La madre Guatemalteca y barillense existe en muchas versiones. Doña Lola con su puesto de tostadas y chuchitos que se desvela gozosa al saber que ya las dos nenas están por graduarse de maestras en la Escuela Normal. Doña Martita ya con 40 años de vender helados y chocobananos por la ventana de la casa para así tener algunos centavitos para la Navidad de los hijos nietos y biznietos. La Señorita Floridalma cuya soltería no le impide ser madre sustituta de millares de niños que han pasado por su aula en la Escuela Nacional. Y no olvidamos a doña Inés que todas las tardes de domingo saca su venta de carne asada, buñuelos, y los riquísimos plátanos fritos en las calles que van hacia la pista de aterrizaje”